Edición No. 382 | 5 DE JULIO DE 2005
 
 
 
NACIONAL
 
FUMADORES PIERDEN TERRENO
 
El consumo de tabaco genera adicción rápida a la nicotina y produce dependencia química y psicológica cualquiera sea la edad del consumidor. Por ello le declaran la guerra 
 
GISELA GONZALEZ APOLAYO 
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VICIO. Se estima que 500 mil personas mueren en Latinoamérica por enfermedades asociadas al tabaquismo.
El ex fumador de puros Fidel Castro, prohibió el tabaco en los lugares públicos a partir del mes de febrero. Los habanos son un negocio que mueve 200 millones de dólares anuales en la isla, pero Fidel prefiere exportar más y que se consuma menos internamente.

En New York, la ciudad de la tolerancia, los letreros que dicen “no smoking area” cuelgan en la puerta de cada restaurante. Según los propios diarios estadounidenses, los fumadores han modificado el paisaje urbano de la ciudad con eso de fumar en aceras, callejones y paradas.

Se trata de un intento mundial, para combatir las dosis de nicotina, que también han adoptado países de la Unión Europea que prohíben la emisión de publicidad y patrocinio sobre el tabaco en los medios.

A los fumadores se les está reduciendo su espacio. Hace tiempo que se prohibió fumar en los aviones. Luego, se les recluyó en una especie de “jaulas-vitrinas” en los aeropuertos y ahora el golpe ha venido directo con decretos ejecutivos avalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con la consigna de no furmar en los lugares públicos.

Pero aunque las campañas para frenar el hábito de fumar han sido masivas, según la OMS, uno de cada tres adultos fuma, lo que equivale a mil 100 millones de fumadores. Las tabacaleras no han de quejarse, pues se prevé que para el año 2025 la cifra superará los mil 600 millones de fumadores. Así como se proyecta aumentará el número de fumadores, así mismo podrían aumentar sus ganancias. Philip Morris, la mayor fabricante de cigarrillos en el mundo, obtuvo ganancias al año 2002 por 52 mil millones de dólares anuales.

Lo que preocupa a las organizaciones mundiales y a los gobiernos, según revela un reciente estudio de la OMS, es el progresivo y mayor consumo de tabaco que se dará en los países con ingresos medios y bajos.

El estudio señala que al año 2030 se espera que aproximadamente 10 millones de personas morirán a causa del tabaco y 7 de cada 10 muertes se producirán en los países en desarrollo.

Y es que las consecuencias que produce el consumo frecuente del cigarrillo están incrementando las enfermedades que guardan relación con problemas oncológicos, pulmonares y cardiovasculares.

La OMS ha definido el tabaquismo como una epidemia que constituye uno de los principales problemas de salud pública en el mundo.

En España el tabaco provoca la muerte de más de 50 mil personas al año, más que el SIDA, el alcohol, las drogas ilegales y los accidentes de tráfico juntos, según datos del Ministerio de Sanidad.

Estas enfermedades se convierten en una carga para los gobiernos por las implicaciones sobre los costos de la atención sanitaria.

Las muertes prematuras causadas por el tabaco costaron a Estados Unidos más de 90 mil millones de dólares en pérdidas por productividad entre los años 1997 y 2001.

Estas razones fueron más que suficientes para que Panamá adoptara prohibiciones contra el fumar en sitios públicos y restricciones sobre la publicidad de productos de tabaco.

Hace escasos meses el cambio ha comenzado a llegar a los empaques de este producto, fotos de pulmones mal formados y fetos que no completaron su gestación porque sus madres nunca dejaron de fumar. Ya no es suficiente la minúscula frase: “fumar es nocivo para la salud”.

Estas nuevas restricciones forman parte del Decreto Ejecutivo No.17 del 11 de marzo de 2005, una norma que regula el incontrolable vicio de fumar en lugares públicos, afectando la salud de quienes se encuentran alrededor del “fumador activo”.

Aunque el decreto es en pro de la salud, la mayoría de las empresas tabacaleras comienza a analizar sus estrategias futuras para mantener activo su producto en el mercado mundial.

Sin cambios en las ventas

Grandes tabacaleras como la Philip Morris y la British American Tobacco aseguran que su mercado de ventas no se verá afectado. Auguran que sus compradores masivos, los adultos, seguirán siendo fieles y que quizás los efectos de estas medidas comiencen a sentirse dentro de unos 15 años.

Para algunos ejecutivos de Philip Morris el negocio del tabaco ya era indefendible. Por eso la compañía se diversificó a mediados de los 80 hacia el negocio de la alimentación, que les aporta 38 mil 554 millones de dólares al año.

Douglas De León, director de Asuntos Corporativos de la transnacional Philip Morris para Centroamérica, dijo que la estrategia de esta compañía apuntará a ganar terreno entre los fumadores que han escogido otras marcas. Del mercado mundial esta tabacalera acapara un 16%.

En tanto, la empresa de tabaco British American Tobacco en Panamá parece estar lista para la lucha. “Creemos que fumar es una decisión de adultos”, dijo Carmen de Da Silva, gerente de Asuntos Corporativos de la compañía.

Agregó que se debe tener en cuenta que las prohibiciones generan contrabando y comercio ilegal en perjuicio del Estado.

Se prohíbe fumar

En Panamá, la clase fumadora ha comenzado a sentirse incómoda y reclama que le sean devueltos sus espacios privilegiados de los que gozaba en otros tiempos.

Por otra parte, el decreto ejecutivo recién aprobado que prohíbe fumar en lugares públicos ha puesto en apuros a los restaurantes y bares para quienes las restricciones les están heredando una serie de gastos no previstos.

La medida exige la instalación de purificadores especiales cuyo costo puede alcanzar los 800 a mil dólares.

Rino Tamburelli, de la Asociación de Restaurantes y Afines de Panamá, sostuvo que la inversión es necesaria, pues el decreto es claro al decir que no se puede ser discriminatorio, aunque tampoco es una exigencia tener área de fumadores.

Sin embargo, Tamburelli explicó que muchos restaurantes que no han podido reestructurar sus locales con áreas para fumadores están optando por colocar sus letreros de “se prohíbe fumar”.

A juicio de Jaime Ortiz, directivo del bar Rock Café, “la nueva norma es positiva. Seríamos más felices si no se fumara”, dijo. El humo de los cigarrillos, -asegura Ortiz- desgasta los sistemas de extracción y aire acondicionado.

El problema no es sólo ese, para el directivo de Rock Café aún existen lagunas, como por ejemplo qué hacer con los clientes que se resisten a respetar la norma.

Otro tema que también queda en el aire es si existe la posibilidad de crear bares solo para fumadores. La idea es reducir el consumo de nicotina, pero también respetar el espacio de todos.

Consumo en crecimiento

Un estudio de la OMS, que evaluó el consumo de cigarrillos en el mundo durante la pasada década, señala que una persona consume en Panamá un promedio de 271 cigarrillos al año, mientras que en Suriname, un fumador consume dos mil 81 cigarrillos anualmente. En Estados Unidos una persona se fuma dos mil 193 cigarros al año. De acuerdo con el estudio, Grecia es el país que más consume el producto. Allí una persona se puede fumar cerca de tres mil 500 cigarrillos al año.

 

 
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