Edición No. 382 | 5 DE JULIO DE 2005
 
 
 
RELIEVE
 
CONTRA EL TRABAJO INFANTIL
 
Panamá, al igual que otros países de la región se expone a sanciones comerciales internacionales y, en el caso de los empresarios, a los castigos de las uniones de consumidores 
 
VICTOR D. TORRES 
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Quién más que él para ser invitado especial a la instalación del Comité para la Erradicación del Trabajo Infantil y Protección de las Personas Adolescentes Trabajadoras.

Es el subcoordinador de la Oficina Internacional del Trabajo y del Programa para la Erradicación del Trabajo Infantil (OIT–IPEC).

Conoce los problemas a los que se enfrenta la región y del caso panameño sabe detalles. El país tiene la tasa más baja de trabajo infantil en la región (30%), pero no por ello Guillermo Dema Rey desestima lo preocupante que resulta que 55 mil niños y niñas entre 5 y 17 años trabajen en Panamá.

Tras su reciente visita al país, enfatizó que en las zonas rurales se concentra el 54.7% del empleo infantil. Niños dedicados a recoger café y cortar caña.

Pero la realidad en la ciudad también es cruda. Niños y adolecentes están sometidos a condiciones de trabajo, en donde ponen en peligro la salud y seguridad, con largas jornadas de trabajo, manejo de equipo punzocortante y exposiciones a los agroquímicos.

Sin embargo, hay otro tipo de trabajo infantil, que sutilmente se ha filtrado en la capital. Dema Rey lo considera oculto, no está en la calle. Es el trabajo doméstico.

Las empleadas domésticas trabajan largas jornadas en la casa, durmiendo incluso en la residencia del empleador enfrentándose a evidentes riesgos como la explotación sexual comercial.

Según las estadísticas regionales de la OIT-IPEC, entre los niños, niñas y adolescentes trabajadores, 75% son hombres, 25% son mujeres y 11% tienen entre 5 y 9 años de edad, un 44% tiene entre 10 y 14 años, 45% tienen entre 15 y 17 años.

Localmente toda esta problemática ha llevado al Gobierno, a la empresa privada y a las organizaciones de la sociedad civil a enfrentar de forma decidida el flagelo, con la formación del Comité para la Erradicación del Trabajo Infantil. La medida es bien vista por Dema Rey.

El español que lleva años estudiando las tendencias del trabajo infantil, enfatiza que ha llegado el momento de que todos los sectores busquen soluciones al problema.

“Enfrentar el problema es urgente y necesario y, de no hacerlo, las consecuencias sociales y económicas serán graves para los países”, advierte.

El trabajo infantil mantiene preocupados a los gobiernos y al mundo empresarial. La tendencia mundial es aplicar sanciones a los países que no hagan nada para impedir que los infantes trabajen.

Hoy, las empresas deben enfrentarse a muchas organizaciones de consumidores de Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo, que están haciendo llamados a no consumir los productos que son elaborados por mano de obra infantil.

A está situación se enfrentan compañías que operan en el sureste asiático. De hecho, el experto de la OIT–IPEC manifestó que se han reportado casos recientes de reconocidas marcas, donde se ha ejercido presión internacional para boicotear la compra de productos.

Por el lado de los gobiernos, las presiones son más fuertes y vienen planteadas en los tratados de integración económica que se están firmando en el ámbito mundial y de manera específica en América Latina.

Perfil
El consultor


Guillermo Dema es historiador de profesión. Desde 1998 hasta la fecha ha estado vinculado a diferentes programas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Su trabajo lo ha ejercido por diferentes países de América Latina.

También laboró como consultor con la Secretaría para América Latina y el Caribe de la UNICEF. Allí desarrolló la propuesta del Sistema de Información y Monitoreo Regional sobre Infancia. Fue consultor de la Universidad Complutense de Madrid y profesor del Master de Cooperación para el Desarrollo.

 

 
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