Edicion N 895 | 29 de septiembre de 2015
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‘NO TIENE PISO PERO SÍ UN TABLERO DE AJEDREZ’



OPORTUNIDADES

Óscar Castaño Llorente
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TÁCTICA. El campeón español que explica sus triunfos profesionales con el ajedrez.
LA PRENSA/Ricardo Iturriaga

En la noche del pasado jueves ocurrió un hecho poco frecuente en Panamá. En las horas elegidas por técnicos y profesionales para departir al estímulo de un café o una bebida espirituosa o quizás para ir a cenar con la pareja, se celebró en el hotel Sheraton  una conferencia de una hora y media sobre las posibilidades prácticas del ajedrez en el mundo empresarial.

Asistieron 250 personas, en su mayoría de más de 30 años de edad, cautivadas por la exposición del español Miguel Illescas, gran maestro internacional del deporte ciencia y campeón de su país en 8 oportunidades.

Otro suceso inédito ocurrió el pasado verano en el distrito de Chame, más precisamente en la casa de la cultura del corregimiento de Bejuco. En esa época participaron 100 estudiantes de diferentes escuelas en el primer festival de aprendizaje del deporte ciencia en esa región.

La actividad incluyó la enseñanza del ajedrez y se cumplió en un salón que en esa oportunidad se convirtió en un tablero gigante, con recuadros blancos y negros, y 64 fichas del tamaño de un niño de 5 años. Una vez concluyó el curso, cada chico recibió un tablero de ajedrez como obsequio.      

En la charla de la semana pasada el conferencista empezó diciendo que “el ajedrez y las empresas” se parecen en la búsqueda de resultados. Los equiparó con la hipótesis de un sacerdote y el conductor de un bus diablo rojo que van al cielo y tocan en la puerta de San Pedro, quien solo le abre al chofer porque “él sí puso a rezar a todos sus pasajeros”.

Illescas complementó su comentario con  que el deporte y las organizaciones corporativas trabajan en la consecución de objetivos diarios y a corto, mediano y largo plazos.

Roberto Sánchez, entrenador de la selección nacional de ajedrez, dictó el curso de verano infantil en Bejuco, y cuando terminó la presentación de Illescas comentó que “esta actividad les dio a los niños la oportunidad de practicar un deporte y hallar una forma de desarrollo mental e intelectual para fortalecer los valores y el respeto hacia los demás”.

La empresa panameña Chess Logistic fue la responsable de organizar la primera presentación de Miguel Illescas en el país y en el campamento de Bejuco. Los dos certámenes son un mensaje y un ejemplo de propuestas encaminadas a enmendar las deficiencias de la formación de niños y profesionales: de la raíz a la cabeza.

A propósito ha dicho Illescas: “Vivimos en un entorno hostil hacia el talento, desde el sistema educativo hasta la empresa. En los colegios no se gestiona ni se cultiva el talento: no hay tiempo. En la empresa tampoco”.

En Panamá la situación es apremiante en los dos campos. Según el último estudio regional comparativo y explicativo de la Unesco, referente al aprendizaje de estudiantes de tercero a sexto grados, Panamá está por debajo de la media regional y es superado por Costa Rica, El Salvador y República Dominicana. Tres competidores directos del istmo en diversos sectores económicos.

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De acuerdo con el estudio “El empleo, la productividad y la inclusión social con más y mejor formación técnica y profesional”, publicado en noviembre del año pasado, en el periodo 2015–2020 debe abrirse una brecha de 2 mil profesionales y 67 mil 560 trabajadores de calidades técnicas, la mayoría de ellos para los sectores de logística y construcción.

Si cada año, 100 mil personas obtienen títulos de educación superior, significa que el 58% de los empresarios panameños tendrá problemas para cubrir las vacantes.  “El desajuste en el sistema de desarrollo de las competencia es un desafío que obstaculiza las estrategias de crecimiento económico”, dice el estudio respaldado por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo  Laboral.

El ajedrez es una “herramienta universal” apropiada para superar ese obstáculo, sostiene Illescas. “Este juego procura métodos en cuanto a planificación y toma de decisiones, y enseña a no actuar de manera precipitada y a elegir la mejor alternativa en situaciones de presión. En el ámbito de las relaciones humanas, por lo menos a mí me ha aportado un marco de actuación, normas, consejos y guías”.

Respecto del aprendizaje de normas de comportamiento y valores éticos, Mery Ceballos, fundadora de Chess Logistic, recuerda cómo en esta academia los participantes aprenden a empezar y cerrar las partidas con una mirada a los ojos y un estrechón de manos.

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EMPRENDIMIENTO. Mery Ceballos y Roberto Sánchez, profesionales panameños que llevan el deporte ciencia a las escuelas y las empresas.
LA PRENSA/Ricardo Iturriaga

Confrontación y amistad


Gari Kaspárov perdió su invicto como campeón del mundo con su exalumno Vladimir Krámnik. El ruso llevaba 15 años en la cumbre del ajedrez y enfrentó a su compatriota en el año 2000 en un encuentro en el que perdió 2 de las 16 partidas. Miguel Illescas entrenaba a Krámnik y ahora recuerda la táctica para vencer a aquel oso viejo e inderrotable.

Entonces Krámnik asumió el riesgo de rescatar del olvido un arma declarada ya obsoleta para los entendidos del deporte ciencia. Dice Illescas que la estrategia se ensayó muchas veces durante los entrenamientos, en un ejercicio similar a la restauración de un auto viejo de carreras al que le cambian las llantas y le reparan el motor, lo chapistean y lo pintan, pero le dejan intacto su espíritu indomable.

“Es que el ajedrez enseña cómo planificar las partidas desde mucho antes de la jugada inicial. En el mundo empresarial se deben analizar los movimientos con anticipación, algo que si los políticos y las empresas practicaran,  permitiría realmente evitar muchos errores y ahorrar dinero”, dijo Illescas en una entrevista publicada en el portal 20minutos.es.

Los vicepresidentes y los más altos ejecutivos del Credicorp Bank acaban de acudir a un seminario–taller privado con Illescas. Aida Esther Melfi, gerente de sucursales de ese banco, comenta la estrecha relación entre el ajedrez y los negocios, su capacidad para simular situaciones de la vida real. “Cada vez que uno se sienta frente al adversario o al rival tiene que identificar cuáles son sus posibilidades o tratar de descifrar cuál será la próxima jugada que hará él. Nosotros como empresarios, como banqueros, debemos identificar cuál es la jugada más ventajosa en ese mercado que es el  tablero”, comenta Melfi.

Fabián Beltrán —nombre cambiado por petición de su madre— tiene cinco años y estudia en un colegio privado panameño. Allí los profesores de Chess Logistic enseñan el ajedrez como una actividad extracurricular. Después de haber aprendido movimientos y estrategias de un juego honrado, según la definición de Shakespeare, visitó con sus compañeros a sus contemporáneos del distrito de Chame.

Elevaron cometas, comieron sándwiches y jugaron varias partidas del deporte de Kaspárov, Illescas y Roberto Sánchez. Cuando regresó a su casa le confesó a su mamá: “Mi amigo no tenía piso pero sí un tablero de ajedrez”.

Solía decir Francois Philidor, uno de los grandes del ajedrez de todos los tiempos, que “los peones son el alma de una partida”. Mery Ceballos logra un giro maravilloso en la frase de Phildor. Ella sostiene: “Igual sucede con los niños: son el alma y el futuro de la sociedad”.

Según Mery Ceballos  es “hermoso ver cómo el peón”, que es la pieza que en un principio menos vale dentro del tablero, si se lo lleva con tacto y disciplina, si se le enseña a trabajar en equipo y por sí mismo, puede llegar a coronarse y así “convertirse en la fichas más valiosa del juego, que es la dama”.

Es deporte, es estrategia idónea para el mundo empresarial, y en algunos casos es poesía.

 

 
 
 
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