Edicion N 905 | 15 de diciembre de 2015
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ARTESANALES ‘MADE IN USA’



LICORES

ÓSCAR CASTAÑO LLORENTE
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SOCIOS. Daniel Alvarado y Pascual Tejada, jóvenes, emprendedores y amantes del buen whisky.
LA PRENSA/Ana Rentería

Hubo un tiempo en que el máximo referente comercial era el lema “Hecho en Estados Unidos”, el famoso Made in USA.

La frase invocaba una nación en progreso con hombres y mujeres orgullosos de ganarse la vida en las industrias del trabajo a mano. Entre esos millones de seres laboriosos, quienes se dedicaban a las tareas artesanales fueron los que despertaban los aplausos.

La suficiencia en sus oficios les permitía la producción de bienes con estándares de calidad homogéneos, sucesivos, verificables siempre. El whiskey de ese país surgió de esta vocación y de algo menos pulcro, más oculto, pero que es todo un afrodisíaco: la prohibición.

Revivir esta clase de sensaciones es factible con la propuesta de Distribuidora Amano, la empresa de dos jóvenes panameños dispuestos a cambiar la experiencia de beber whiskey. “Daniel [Alvarado]  me contó de un artículo que había leído sobre cómo el negocio de la preparación artesanal de cervezas de Europa y Estados Unidos migraba hacia el whiskey y otros licores”, recuerda Pascual Tejada, el responsable del mercadeo y de posicionar los productos representados por Amano en las redes sociales.

Son nueve etiquetas de whiskey, cuatro marcas de ginebra, un licor de café y varios vinagres con frutas para preparar diferentes tipos de bebida. Daniel Alvarado responde por el andamiaje administrativo y logístico de la empresa. Y ambos socios se encargan de vender las bebidas.

El artículo referido por Daniel a su futuro socio hacía hincapié en la mengua de la industria de las cervezas artesanales. “El pastel se había repartido ya entre muchos fabricantes”. La trocha abrió un boquete para licores muy poco conocidos pero ofrecidos al público bajo la promesa de hacer vivir una experiencia diferente a la de “beber cinco o seis shots y quedar listos para la rumba”, compara Daniel.

El ritual consiste en beber un trago de whiskey, puro o en las rocas, solo o en compañía, en un bar o en la intimidad del hogar, pero con la expectativa de disfrutar el aroma y saborear la textura para ir descubriendo los atributos de una bebida que Pascual no duda en tildar de reveladora.

Esas cualidades trazan el croquis de la región donde se produce cada marca, con la obligación legal de solo emplear frutos de su tierra, y le muestran al consumidor qué pasa antes y durante los procesos de elaboración, qué busca el maestro destilador y qué público quiere conquistar.

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 Shrub Drinks.  Colección artesanal de vinagres para hacer mezclas que ofrece posibilidades infinitas. Cortesía

Las multitudes o el posicionamiento masivo carecen de importancia para los productores. Su objetivo no es otro que el de ganar un pequeño nicho dispuesto a la aventura de probar una bebida forjada con la pasión con la que se pule un diamante.

En guardar la debida lealtad a los anhelos de los destiladores consiste el acuerdo con Distribuidora Amano. “Ellos no quieren distribuidores que les digan que van a ofrecer sus licores en 200 lugares durante el primer año de ventas”, destaca Pascual.      

La empresa puso en el mercado panameño durante el último semestre un total de 7 mil botellas. Quizás la cifra sea pequeña en comparación con  las etiquetas de scotch tradicional y sus muchos miles de unidades semestrales. Pero el agujero de este segmento, si es que lo hay, se encuentra en el consumidor de edades que van “de los 18 a los 40 años”, estima Daniel.

De ahí en adelante, tal vez después de los 50 o los 55 años, los gustos personales ganan la consistencia de una roca. “Son otro desafío importante. Tenemos un chance con ellos porque ofrecemos licores con virtudes tan buenas o mejores que aquellos de sus preferencias”, resalta Pascual.

Surge una pregunta de rigor con estos “David” de la distribución de licores. Es cómo hicieron para convencer a  importantes destiladores de whiskey artesanal y de otras bebidas semejantes, de llevar sus productos a otro país cuando el negocio hasta ahora está en crecimiento en un mercado colosal como el de Estados Unidos.

Daniel contesta: “Ellos tienen una mentalidad de lento y seguro a la vez. Son muy detallistas. La misma persona que hace el whiskey postea las fotos en Instragram y responde los correos y empaca el pedido, y atiende a los clientes. Nosotros trabajamos de esa misma manera y así lo aseguramos, y así lo estamos cumpliendo”. La distribuidora se encuentra en el sitio web amanopanama.com y en la cuenta de Instagram @amanopanama.

Humus, Maíto, Íntimo, Jerónimo, el Hard Rock Café y otros 15 establecimientos tienen en sus despensas las marcas distribuidas por Amano. Café Unido vende el licor a base del grano, y licorera Whiskey Whiskey tiene las presentaciones para comprar por botellas.

Distribuidora Amano se embarca así en un negocio acorde con la tendencia de los mercados mundiales. La gente empieza a cansarse de la globalización y la producción en masa. Busca en cambio productos diferenciados con un relato detrás de su elaboración. Solo quiere beberse una historia en un trago.  

 

 
 
 
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