Edicion N░ 1001 | 07 de noviembre de 2017
Inicio Panel Principal PP Panamá Relieve Dossiers
 

informe central

POR SUS FRUTOS LAS CONOCERÉIS



GERENCIA

REYNA KATIUSKA HERNÁNDEZ
[email protected]

imagen

IMPULSO. Sigrid Simons de Müller, Aimeé Sentmat de Grimaldo, Larú Mayte Linares y Susana Pinilla. LA PRENSA/Ana Rentería

La capacidad de liderazgo de las mujeres   para asumir retos gerenciales y corporativos y para emprender ha quedado más que demostrado. 

Basta con mirar la ampliación del Canal de Panamá, obra en la que participaron 2 mil 280 mujeres profesionales como un reflejó de que el  istmo marca la diferencia y se dirige hacia una tendencia imparable: en poco tiempo   será  dirigido mayoritariamente por mujeres de casi todos los sectores de la sociedad. 

Un presagio que permite proyectar más progreso y bienestar económico. “Cuando las mujeres y las niñas participan, crecen las economías  y prosperan las naciones”,  enuncia Victoria Cárdenas Simons, jefa de la división de liderazgo y desarrollo de empleados del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Un rápido repaso de las estadísticas refuerzan esta realidad. Del total de la fuerza laboral local, la cual asciende a   más de 2 millones 946 mil  personas, según datos del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral, 1 millón 436 mil son hombres y más de 1 millón 511 mil son mujeres.  Ellas representan, además, el 41.20% de la población económicamente activa de 785 mil 162 personas, es decir, el  40.62% o su equivalente, 731 mil 83 trabajadoras. 

En el mundo corporativo ocupan ya el 47.4% de cargos de dirección y manejo en empresas, según el estudio   “La Mujer en la gestión gerencial de la Organización Internacional del Trabajo” (OIT), referido al año 2012. 

La firma Morgan Stanley Capital International  detalla cómo en una muestra mundial de  4 mil 218 empresas que cotizan en la bolsa, se constató que  en 2015 la representación femenina promedio en las juntas directivas era del 15%, frente al 12.4% de 2014 y el 10.2% de 2009. 

En  América Latina y el Caribe, Panamá registró en esta medición la proporción más alta de empresas con al menos una mujer en las juntas directivas, o sea, un ponderado  del 22.2%, en comparación con  el 11.4% de Colombia. Chile, México y Brasil quedaron muy rezagados respecto del resto de la región, con un 4.7%, 5.2% y 6%.

En 2016 el BID analizó el equilibrio de género en cargos directivos en mil 259 empresas de cotización pública de países de América Latina y el Caribe. El resultado fue que 8.5% de los miembros de las juntas directivas eran mujeres. El Caribe tenía un mayor porcentaje de mujeres en cargos directivos, con un 18% en la junta directiva y un 29% de los cargos ejecutivos. Panamá allí lleva la vanguardia.

Se trata de un ambiente no solo propicio para los negocios y para las inversiones, como se ve cada año con la llegada de más multinacionales al istmo. También con el impulso de más mujeres líderes    empresariales o protagonistas de emprendimientos o en cargos de  alta gerencia.

Sigrid Simons de Müller, fundadora y presidenta entrante de Women Corporate Directors (WCD), o Asociación de Mujeres Directoras Corporativas, describe la tendencia resaltando que, a diferencia de otros países, las mujeres en Panamá llegan a pasar por  una situación privilegiada.  

Ellas son independientes, tienen capacidad de liderazgo y no son un grupo social desfavorecido. El reto en adelante radica en saber aprovechar al máximo ese caudal para impulsar aún más la economía y el bienestar de la sociedad.  No se trata de una lucha de poderes, sino de un balance y de un equilibrio justo. 

“Hay que dar la oportunidad de surgir  no con base en el género, sino con  base en el mérito e idoneidad”, menciona Simons de Müller. 

El Índice Global sobre la brecha de género, publicado por el Foro Económico Mundial, detalla que las mujeres panameñas ocupan un mayor porcentaje de trabajadores profesionales y técnicos. En este sentido, de cada 100 trabajadores 55 son mujeres. 

En términos de educación universitaria, de cada 100 estudiantes, 60 son mujeres. Pese a esta ventaja, el reporte cita que el ingreso estimado de las mujeres panameñas se calcula en 16 mil 32 dólares anuales, mientras que el de los hombres registra  25 mil 732 dólares.

McKinsey publicó un estudio en el que se explica que si cerráramos la brecha global en participación laboral, el producto interno bruto  mundial crecería en 26% para 2025. En América Latina el potencial de crecimiento es aún mayor, de 34%.

UN ECOSISTEMA PARA EMPRENDER

La fuerza de las mujeres no solo se aprecia   en el mundo corporativo. En Panamá se han capacitado  más de mil 300  emprendedoras en el programa Canal de  Empresarias del Centro de Innovación de  Ciudad del Saber. Hasta la fecha han aplicado más de 5 mil.  

A través de varias fases  brinda asesoría de cómo desarrollar la idea de negocio, ponerla en práctica, mercadearla y administrar las finanzas con mentores especializados, quienes orientan sobre programas de financiamiento, menciona Larú Mayte Linares, gerente de este emprendimiento femenino de Canal de Empresarias. 

Es una  fuerza que mueve la capacidad gerencial de las mujeres que asumen su futuro y sus negocios. En todas estas iniciativas participan entidades  financieras como Banco Delta, 

Banistmo y Banesco, en una organización llamada Red Emprende Igualdad que proviene del Canal de Empresarias. 

“Las empresas tenemos un papel relevante que desempeñar en la consecución de estos objetivos, y todos nos beneficiamos cuando tengamos éxito en ello, porque un entorno laboral más inclusivo conducirá a un mayor número de colaboradores comprometidos. Una mano de obra más diversa conducirá a organizaciones más fuertes”, resalta Aimeé Sentmat de Grimaldo, presidenta de  Banistmo.

En todas las iniciativas, la educación es un factor determinante. Según Sentmat de Grimaldo, en Panamá más del 70% de los graduados de la universidad también son mujeres. 

Lo cual sin duda se convierte en una fortaleza que  hace que estas mujeres tengan un mayor acceso a puestos de alta gerencia dadas sus competencias y liderazgo.

Esta institución bancaria ha  capacitado a más de 400 mujeres empresarias y emprendedoras con herramientas  de acompañamiento en su crecimiento   profesional y personal, todo dentro  del programa Mujer Innovadora Banistmo–Canal de Empresarias y Mujer Empresaria Banistmo. “Una puerta para asegurar que las empresas sean incluso proveedoras de servicios al sistema financiero”. 

En el sector público impulsan la tendencia otras iniciativas tendientes a  aprovechar las capacidades de las mujeres.   La Ley  56  establece que  en las instituciones públicas, sean  centrales, descentralizadas, de  intermediación financiera y empresas  reguladas o  mixtas, deben integrarse en un  30% por mujeres,  tanto en la estructura de la organización  como en las directivas.

Lo que debe evitarse ahora, coinciden varias  expertas,  es que se desvirtúe  dicho instrumento legal  con el cumplimiento estricto de este propósito, en vez de reflejar el avance de incorporar a mujeres capacitadas y con el perfil  y las competencias para ocupar los cargos de dirección y manejo. Para propiciar una competencia ajena a la tan cacareada lucha de géneros, para que en cambio se enfoque en capacidades. 

La tarea es mucha en el sector público. Victoria Cárdenas Simons, del Banco Interamericano de Desarrollo, explica que en la región  las mujeres ocupan alrededor del 25% de las posiciones de liderazgo tanto en el Congreso como en los gabinetes de ministros, la administración pública y los partidos políticos. 

“En Panamá, a pesar de que el país cuenta con una ley de cuotas, las mujeres ocupan el 19% de los escaños de la Asamblea Nacional. [En el ámbito] ejecutivo es admirable que el país cuenta con una vicepresidenta, pero las mujeres solo son líderes en el 29% del gabinete ministerial”, menciona. 

Desde hace 20 años, 70 millones de mujeres en América Latina se han incorporado al mercado laboral, una acción que ha contribuido a la reducción de la pobreza en  30%. Este ponderado, según Susana Pinilla, directora de CAF Banco de Desarrollo de América Latina, es clave si se quiere avanzar en la consolidación del progreso y el crecimiento económico. 

Pinilla recorre constantemente Panamá y sabe de las desigualdades de algunas comunidades, donde el reto consiste en superar los problemas de educación, la violencia doméstica,  las brechas sociales, y a la larga revertir la pobreza.

En Panamá hay  358 mil  mujeres jefas de hogar, y el 95.5% de ellas nació en   la población no indígena, en tanto que el 4.5% restante corresponde a la población originaria.

Y aunque  muchas mujeres acudan a las universidades, Pinilla apunta a    la educación premedia y media, con aquellos embarazos sin planificar y en que  muchas niñas y adolescentes panameñas desertan de los programas de formación o repiten años con una frecuencia inusual.   Esto se  acentúa en los pueblos originarios, y en la región metropolitana y en San Miguelito. 

Datos del Ministerio de Salud revelan que durante el primer trimestre de este año 2017 se registraron 2 mil 358 casos de embarazo adolescente (26 diarios). “Si vemos el universo de mujeres embarazadas en Panamá, por cada 100 casos, 28.5 era de adolescentes”, cita Pinilla. En la medida que se incentive la educación, el espíritu de superación y emprendimiento la brecha se acortará y el progreso para las mujeres permeará en todos los estratos sociales.

En el año 2013, un total de 14 mil 300 mujeres obtuvo un título universitario, en comparación con los 7 mil 213 hombres que lograron ese cometido. En este sentido,  la directora de CAF menciona que el estudio de género Global Entrepreneurship and Development Index (GEDI) arrojó que Panamá está entre los cinco países —Jamaica, Ghana, Estados Unidos y Nigeria— donde el 40% o más de los puestos gerenciales es liderado por mujeres. 

“Todas estas cifras nos marcan una tendencia.  Dentro de pocos años, este país será dirigido mayoritariamente por las mujeres en casi todos los sectores de la sociedad panameña, y en esto influye mucho las políticas de igualdad  impulsadas a nivel de Estado. No obstante, tenemos retos en cuyas estrategias se requiere de la participación de todos los sectores”, reitera.

Desafíos en el ámbito social, educativo y económico. Aunque todo indica que Panamá va bien encaminado y más cuando se está alentando un semillero de mujeres emprendedoras y empresarias en todos los sectores económicos. La siembra ya ha dado sus primeros frutos, es un ciclo imparable en una tierra donde una idea nace, crece y se desarrolla y germinan  otras. Es la ley del emprendimiento con manos femeninas.

GALERÍA

POR SUS FRUTOS LAS CONOCERÉIS

 

 
 
 
Traducir esta página
 
 
 
 
SUPLEMENTOS
Ellas
Recetario
Buscafacil
 

© 2010-2015. Editorial por la Democracia S.A.  Derechos reservados.

Teléfono: (507)222-1222 Apartado 0819-05620 El Dorado
Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá

Ediciones anteriores | Nosotros | Email