Edicion N░ 1041 | 04 de septiembre de 2018
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¿SE FUNDIRÁ EL BITCÓIN?



INVERSIÓN

ÓSCAR CASTAÑO LLORENTE
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Jorge Farías, gerente de Cryptobuyer. Cortesía

En ocasiones el derecho tiene la virtud de esclarecer los asuntos complejos. Una de las máximas jurídicas radica en que la suerte de lo principal la sigue lo accesorio. La frase puede calzar como una media en el comportamiento de las criptomonedas. El bitcóin ascendió en diciembre de 2017 hasta una cotización récord de 19 mil 262 dólares.

Esta tendencia contagió al resto de las criptomonedas, al punto de que expertos les proponían a los inversores incursionar en otras divisas digitales con un futuro prometedor, como ethereum y dash, dado el precio de venta del referente del mercado de las divisas digitales.

Pasó diciembre con su alegría, y la resaca empezó en enero. Entonces comenzaron a descender las cotizaciones del bitcóin y de su séquito. Aquella bengala monetaria ha caído a un promedio de 6 mil dólares en el transcurso de este año.

Inversionistas y criptohabientes tienen incertidumbre al ver cómo el sistema de divisas digitales, con su reina a la cabeza, perdió parte de su atractivo como espacio de inversión, de pago, de ahorro o de financiamiento. Hasta el lunes de la semana pasada el precio del bitcóin se situó en 6 mil 728 dólares. Al margen de la recuperación reciente de las criptomonedas, pero sobre todo por las fluctuaciones de su precio, la gente empieza preguntarse: ¿Se fundirá el bitcóin?

En Panamá

La inquietud planteada se roba parte de la calma del panameño Abdiel Lasso. Ingeniero civil de 47 años de edad, Lasso ha cumplido un periplo doble con las monedas digitales. El primero de ellos ejemplifica la suerte de las personas noveles en el mundo de las inversiones en los mercados de capitales. La experiencia inicial del ingeniero sirve además para exponerle al público qué sucede cuando las personas se dejan tentar por esquemas piramidales. Él desconocía esta condición, aunque sí lo rondaban ciertas inquietudes.

“Me aseguraron que un sistema basado en bitcóin me iba a dar un retorno doble. Empecé invirtiendo mil dólares en abril del año pasado. Meses más tarde recuperé la inversión, tuve muy buenos retornos. Pero mis dudas se mantenían con la razón por la cual logré esos rendimientos”.

Lasso empezó su cripto–recorrido tras el consejo de un amigo de utilizar una plataforma tecnológica sujeta al comportamiento de las monedas virtuales. Los réditos por participante se hacían mejores con la suma progresiva de inversionistas.

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Felipe Echandi, presidente de PanaFintech. LP–Archivo

En la decisión de invertir de Lasso, recuerda, pesó la expectativa de evitar el costo de la intermediación financiera. Poder usar el dinero como medio de pago de bienes y servicios. O mandar dinero a terceros sin tener las casas de cambio mediante. Él seguía el comportamiento de su inversión a través de una billetera virtual dispuesta para mostrar la trayectoria ascendente del bitcóin.

“El sistema nos decía [a los inversionistas] que  el dinero estaba en una caja fuerte donde se encontraban los bitcoines, que representaban no sé cuántos millones de dólares. Pensábamos que era una   bóveda semejante a una billetera digital. Uno de los gerentes de la empresa, de los dueños, un día nos dijo que sacó la billetera en un dispositivo parecido a una memoria USB,  pero que lo asaltaron cuando estaba en la calle. Que le robaron los bitcoines”. Hasta ahí llegaron el sistema, el dinero invertido, la página web, y nada más se supo de los “propietarios”.

Casos como el de Lasso les dan la razón a consultores financieros como Juan Manuel Martans, quien alega además la falta de protección de algunos inversionistas. Añade que desde el punto de vista de control y de supervisión, los entes reguladores panameños han destacado ya que siendo las criptomonedas un tema relativamente nuevo —“aunque fascinante”, dice Martans—, advierten que la actividad de intercambio, inversión, compraventa y comercialización en general de cualquier criptomoneda, no tiene una regulación específica.

“Están fuera de la competencia de las superintendencias de bancos o de valores”, por lo cual el inversionista se encuentra “desprotegido ante posibles estafas o abusos” de parte de algunos promotores de este tipo de inversiones.

Antes del “robo” de la bóveda virtual acusada por Lasso, este panameño se fue enterando de la razón de ser del bitcóin. Vio aspectos positivos, en la práctica, como el de que esta moneda basa su cotización en la condición doble de permitir la compra y venta de bienes y servicios, tal cual sucede con una moneda tradicional, y de haberse convertido en un instrumento de inversión en todo el sentido de la palabra.

El uso creciente del bitcóin ayudó al aumento frenético de su precio frente al dólar. Sin emisor de por medio ni otra regulación que el acuerdo de voluntades entre las personas, más el respaldo de la tecnología de bloques, los usuarios vieron premiada su confianza con la utilización frecuente de aquella moneda digital en diversos establecimientos de comercio.

La criptodivisa ganó atractivo en los mercados de capitales en diciembre del año pasado, cuando inició su cotización en la Bolsa de Valores de Futuros de Wall Street. Se hablaba entonces de una burbuja financiera.

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Juan Manuel Martans, consultor jurídico especializado en asuntos financieros. Cortesía
“Es el comportamiento de estas burbujas cuando han llegado a aumentos altos de entre 20 y 30% de valor. Esto no es algo nuevo del bitcóin”, comenta Jorge Farías, gerente de Cryptobuyer, compañía panameña que presta diversos servicios con criptomonedas como medio de pago y como un sistema de intercambio de valor. El empresario recuerda que es “la cuarta vez” desde la existencia de esta criptomoneda, que atraviesa por un fenómeno parecido. “La gente olvida el precio de cotización de enero de 2017, cuando estaba en mil dólares”.

El bitcóin rozó el techo de 20 mil dólares pocos días después de su estreno en Wall Street. Se arropaba con la manta del triunfo tras haber sobrepasado  el precio de una onza de oro, un semestre atrás.  Entonces  mucha gente invirtió su dinero, pero otras personas “con grandes posiciones liquidó, y el precio bajó”, sostiene Farías. La cotización de la moneda cayó hasta los términos aludidos. Esta tendencia se acentuó con incertidumbres regulatorias enunciadas por Felipe Echandi, fundador del gremio PanaFintech. (Ver recuadro: El bitcóin vs el oro). 

“En China se han puesto más estrictos con las casas de cambio [que transan con criptomonedas]; y la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos rechazó los ETF (híbrido entre un fondo de inversión y una acción)”, aunque pese a esta medida, las criptomonedas van recuperando su precio. “Todo indica que se detuvo el descenso del bitcóin y de la gran mayoría de las criptodivisas. Parece haberse llegado a un precio de resistencia”, apunta Echandi. “Ahora empieza su recuperación: sobrepasará los 20 mil dólares de cotización”, avisa Farías.

En Panamá las criptomonedas deben superar otras barreras. Hace falta una regulación para promover su uso. Echandi comenta el estado de parálisis en la Asamblea Nacional del proyecto de ley de las Fintech, empresas especializadas en servicios financieros y tecnológicos. “De hecho, el país oficialmente está rezagado en tener una normativa acorde con los desafíos de los sistemas financieros globales”. El agremiado añade la posición de algunos bancos corresponsales de pedirles a las entidades panameñas el evitar las criptomonedas.

Segundo periplo

La última caída trocó el ajuar al bitcóin. Le quitó su brillo de novia camino al altar. Y cambió el perfil de sus inversionistas. “Están surgiendo opciones más sencillas en divisas digitales para personas interesadas en acceder a estos activos”, comenta Echandi. En este sentido son los inversionistas capaces de esperar largos periodos para obtener un retorno, quienes están llamados a seguir con el bitcóin. Otros compraron cuando sucedió la corrección de precios de este año, y esperan un incremento semejante al de diciembre de 2017. Abdiel Lasso es uno de ellos.

“Volví a comprar cirptomonedas a un valor muy alto. Lo hice directamente, sin nadie de por medio. Diseñe un paquete de inversión con varias divisas, entre ellas ethereum y ripple. Mi esperanza es que suban, como ocurrió el año pasado. En estos meses he estado perdiendo”, detalla Lasso. Dice además que llegó a la conclusión de que el mercado de las divisas digitales se caracteriza por su extrema fluctuación. “En el largo plazo podrá reemplazar al dólar; por ahora hay que esperar”.

Ethereum se promocionó hace un tiempo como la nueva bitcóin. Se diferenciaba en que aquel  es una plataforma open source o de diversas fuentes, descentralizada y facultada para  permitir la creación de acuerdos de contratos inteligentes entre pares. Se basa también en el modelo de cadena de bloques.  Tampoco ha tenido un buen año. (Ver recuadro: En qué anda ethereum).

Luis Navarro, especialista financiero de la firma consultora Indesa, valora en las monedas digitales  su respaldo tecnológico,  la manera como se han desarrollado con la cadena de bloques. “Pero sin regulación se hacen insostenibles. Se equiparan a un casino”.

Un lugar para expertos e inversionistas experimentados, que saben que no se trata de un juego. De uno cualquiera.

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